El Incidente de Ciudad Zamora
Gerardo Steinfeld
Prólogo
28 de Julio de 2019.
Un velo negro cubre el centro de Ciudad Zamora.
Las imágenes aéreas son aterradoras.
Las autoridades evacuaron el área.
El interior de la anomalía quedó incomunicado...
Criaturas desconocidas y agresivas emergieron del río a las pocas horas.
El Ejército Nacional fue enviado para enfrentar la amenaza.
Los medios no han querido declarar cifras.
La alerta es máxima.
Después de una semana de enfrentamientos y bombardeos nuestras fuerzas empiezan a retroceder...
Nadie sabe qué horror habita en las profundidades del Orinoco.
El Ministerio de Defensa ha aprobado su último recurso: el Proyecto Xenohumano.
Capítulo 1: Señor Mostaza.
I.
ALÍAS: SEÑOR MOSTAZA
NOMBRE: [DESCONOCIDO]
NACIONALIDAD: Venezolano
CATEGORÍA: Mutante Electrópata
EDAD: 24 AÑOS
HABILIDADES: [Capacitor Biológico: Sus células almacenan y distribuyen energía eléctrica de forma autónoma], [Hiperostosis LRP5: Arquitectura ósea indestructible].
DEBILIDAD: [Vulnerabilidad ante perfiles psicológicos específicos: Mujeres pelirrojas]
Nota: "Sujeto extremadamente peligroso, responsable del asalto a la Finca de la Bruja e incapacitar al supersoldado Capitán Venezuela. Le gusta cantar canciones de Aventura y el Cuarteto de Nos."
—ARCHIVO CLASIFICADO: SEBIN/División Xenohumana.
—Buenas noches, Ministro Cabello y Vicepresidente Alvarez—Carolina Ascanio sonrió con mesura del otro lado de la mesa redonda con mantel de seda—. No sé preocupen, todos los comensales en el restaurante son agentes encubiertos de mi dirección especial.
El Ministro de Defensa miró al Vicepresidente largamente antes de tomar asiento. Las luces tenues del salón lujoso de paredes barnizadas y rombos de cristal multiplicaban las sombras sobre la veintena de mesas apostadas alrededor. Carolina había pedido un corte de carne a termino medio bañado en mantequilla de ajo... y su olor delicioso opacaba las gotas de Perfume Valentino sobre el maquillaje oneroso de su tez.
—Buenas noches, directora—el Vicepresidente Jorge no mudó su máscara inexpresiva. Tenía voz andrógina de anciana... y pinchos de gel sobre el pelo negro—. Estamos ante una emergencia nacional, y el Presidente Marcano no deja de recibir llamadas de organismos internacionales.
Carolina sonrió juguetona con los labios pintados de un bermellón cándido. Apartó el plato intacto de apetitoso olor... y extendió una mano a su asistente: Piccolo se acercó por detrás y dejó la tabla electrónica sobre la mesa.
—Los analistas han descartado un posible ataque americano—dijo, sin despegar su mirada del rostro lampiño del Vicepresidente—. Lo que ocurre en Ciudad Zamora es un fenómeno sin precedentes en la historia humana—pulsó la pantalla táctil y se reprodujo el vídeo en tiempo real del velo sobre el centro de la ciudad: un domo azabache e impenetrable que daba sentencia a una Noche Eterna en su dominio—. Hemos enviado efectivos al Sorte para interrogar a los Brujos de la Montaña, pero esta amenaza es... algo que va más allá. —Les dedicó una mirada juiciosa a ambos hombres, y deslizó el dedo para mostrar las fotos de unos papiros en la pantalla—. En los Andes, hay un grupo de clarividentes que se deja poseer por espíritus que les permiten escribir el futuro durante el trance. Estas son las Tres Profecías que estos adivinos concibieron hace cincuenta años.
Los ojos oscuros del Ministro Cabello la juzgaron con precisión quirúrgica. Su cabeza pelada se cubrió de arrugas cuando arqueó sus cejas grises.
—¿Profecías? ¿Adivinos de los Andes? ¡Esto es un ataque del Imperio del Norte!
El murmullo de las mesas se detuvo, y todas las miradas se posaron en ellos; Carolina reprimió la sonrisa de satisfacción.
—¿Nos estás diciendo que el Incidente de Ciudad Zamora fue predicho por unos andinos borrachos? —El Vicepresidente Jorge levantó una mano, dubitativo—. Quizás el brujo de Rómulo Marcano se crea esos cuentos. Pero nosotros estamos encargados de la defensa de la nación.
Carolina esperó que se hiciera silencio.
—Solo falta por cumplirse la última profecía: el Año Negro—dijo, sin parpadear—. El Ejército Nacional se enfrenta a una amenaza desconocida que surge del Río Orinoco como una horda del infierno. Adentro de ese velo, es como si el tiempo se hubiera detenido en una noche espeluznante... y está expandiéndose.
Esto último obligó a ambos hombres a cambiar su expresión despreocupada. Observó como el Vicepresidente se frotó el mentón, dubitativo.
—El General en Jefe solo ha reportado retrocesos y pérdidas—continuó Carolina, y el semblante descompuesto del Ministro Cabello confirmó este secreto—. En este país no pasa nada sin que el SEBIN esté enterado. Piccolo, mi asistente, hackeó el Banco de Venezuela cuando tenía diecisiete años para pagar la operación de su papá. Ustedes lo hubieran sentenciado a torturas, pero yo, la directora de inteligencia policial, lo recluté como mi mano derecha.
»Es el tipo de elementos con el que debemos solucionar estos incidentes especiales. Tenemos en el Helicoide a muchos sujetos con habilidades extraordinarias que podrían desempeñar un papel crucial en esta batalla. Así como nuestro héroe nacional, el Capitán Venezuela, durante la Operación Selva En Llamas. El Proyecto Xenohumano implementará estos sujetos súper dotados para lidiar con la crisis en Ciudad Zamora.
Carolina reprodujo el vídeo donde la albina identificada popularmente como Candela, heroína de Maracay, utilizaba la chispa de su mechero para lanzar una nube de combustión que carbonizó a unos bandoleros atrincherados en una favela. La reacción del Vicepresidente fue de desconcierto y expectativa. Deslizó el dedo y la imagen de un monstruo de brea surgiendo de un lago hizo que el Ministro escondiera las manos bajo la mesa.
—Tenemos más candidatos—corroboró la mujer—. Los tenemos contenidos en celdas especiales, y obedecerán por las malas. Atrapamos al mutante Míster Cartelúo, a la Bruja del Guayabal y al Señor Mostaza.
—¿Señor Mostaza? —El Vicepresidente Jorge miró al Ministro Cabello con el ceño fruncido—. ¿Ese no es el mutante del Cartel del Llano que se volvió loco? Él solo mató a muchísimos sicarios. Dicen que cayó del cielo en un misil, y que las balas rebotan en su piel como si nada.
—Lo tenemos contenido y medicado—declaró Carolina Ascanio—. Podemos ver el interior de su celda en este preciso momento.
Entró en la aplicación de vigilancia y buscó la celda del Señor Mostaza. En pantalla apareció el interior de una austera habitación con una cama, un espejo y un inodoro; separado del exterior por una barrera de polímero antibalas. Las notas agudas de una guitarra rítmica, un bajo y unos bongos irrumpieron en el silencio pesado del restaurante... Y el hombre rubio apareció bailando sin camisa frente al espejo, despreocupado. Paso los días soñando, pensando, corazón, de este amor. Sus músculos sobresalían de la piel ambarina cubierta de cicatrices esféricas, allí donde las balas rebotaron. Y de lo malo que está la situación... Se movía frente al espejo al ritmo de la música, cantando a todo pulmón. Porque te amo y ni siquiera puedo verte, dulce amor, qué dolor. El pelo dorado y descuidado era reunido en una cola de caballo, y sus ojos amarillos relucían ante el reflejo. Mis sentimientos están en esta canción...
—Le regalamos el aparato de música por su buen comportamiento—dijo Carolina. Tú eres la mami de mi vida, la que yo más prefiero y tengo aquí... —. Peleó en la frontera amazónica como soldado, y tiene experiencia comenzando tropas. —Eres reina de mis amores, el cielo no hay colores si no estás en mí—. Es un mutante de tercer nivel en la Escala de Gilberto. Su cuerpo es una batería y un transformador eléctrico de gran potencia. —Sólo cantarte, muñequita, y que tú a mí me quieras como yo a ti—. Es un arma letal que el Cartel del Llano dejó que se pusiera en su contra al venderlo al Ejército. —Es lo que te pido a ti, mujer...
El Vicepresidente frunció el ceño.
—Ese tipo es un payaso.
—Es mejor cuando está feliz, queríamos que dejara los antidepresivos, pero sus recaídas eran muy odiosas.
El Ministro Cabello se frotó la calva.
—¿En serio este hombre destruyó la Finca de la Bruja y derrocó a Barriga de Perra?
—Creemos que tiene relación sanguínea con el Sujeto 101003—Carolina apagó la tabla electrónica, y se irguió en la silla—. La amenaza es real e incontrolable. Si la Profecía del Año Negro es verídica, y espero no sea el caso... nos enfrentamos al final de nuestra era. El Proyecto Xenohumano es la última esperanza de la Humanidad.
Los hombres intercambiaron una mirada cargada de duda.
«Gerardo Steinfeld, 2025»
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