Terror en el Pozo Petrolero
Los encuentros con criaturas que escapan a la razón son un fenómeno ampliamente documentado por la ciencia criptozoológica, y el paÃs venezolano no escapa a la aparición de estos seres ilógicos: desde los extintos tiburones titánicos vistos en las costas profundas de la Isla de Margarita, hasta las extrañas criaturas que nadan en esa sangre primordial de la que se destila el combustible que mueve el mundo.
Con la reapertura del Pozo Guacara en la Faja PetrolÃfera del Orinoco gracias a los renovados acuerdos americanos, PDVSA publicó un informe en agosto de 2026 relativo a un extraño descubrimiento. El hecho ocurrió durante una extracción en la RefinerÃa de Puerto Bello, en el cual se hallaron unas criaturas parecidas a calamares nadando en el crudo, resultando en lo que serÃa más tardar una proliferación de organismos indeseados en los oleoductos, y una evacuación ordenada por el gobierno venezolano mientras la autoridades cientÃficas resolvÃan el caso.
—¿Por qué huele más feo que nunca? ¿Se habrá muerto algo en los tanques?
El Pozo Guacara descubierto en marzo del 1995 mediante estudios sÃsmicos representó una plusvalÃa al inmensamente rico territorio venezolano, siendo el primer yacimiento de crudo descubierto en el Estado BolÃvar. Las ondas acústicas captadas por los geófonos mapearon una red de túneles en el macizo guayanés, con altas probabilidades de hallar sedimentos petroleros como al escarbar en el caparazón de un titán mesozoico, muerto hace eones, en tiempos extraños. Los estudios geofÃsicos del Instituto Tecnológico de Puerto Bello y la Universidad Oriental de Ciudad BolÃvar arrojaron la probabilidad de haber encontrado una de las reservas más grandes del planeta, y los cálculos petrofÃsicos y la extracción de muestras comprobó la presencia real de hidrocarburos. Allà habÃa suficiente petróleo para alimentar las redes energéticas del mundo por trescientos años: fluyendo por túneles excavados en el macizo por la acción de los millones de años desde la formación de las placas continentales.
—¿Qué es eso? ¿Cómo que no ves nada? ¡Allà mira! ¡Está clarito! Nunca habÃa visto algo asÃ...
La empresa Milwaukee's Gas & Oil firmó una concesión millonaria de explotación por treinta años en aquella faja, y procedió con la perforación del pozo, y el mapeo 3D de las venas de sangre ancestral por las que fluÃan los compuestos que movÃan las divisas del mundo. La construcción de la RefinerÃa de Guacara, en conjunto con la siderúrgica del Estado y el esfuerzo capitalista, puso en funcionamiento los trépanos en tiempo récord —impulsado por las ventas de armamento y combustible en las Guerras Yugoslavas y el conflicto en Sierra Leona por las minas de diamantes—, para abrir hoyos de varios kilómetros de profundidad. DÃa y noche trabajaron como hormigas para insertar tubos de acero y refuerzos de concreto para estabilizar al pozo, y lo coronaron con un amasijo de válvulas, estrangulares y manómetros de control; al que llamaron vulgarmente como «arbolito», por sus colores.
—¿Qué será esa vaina blanca? ¿Tú crees que...? La otra vez vi una pelÃcula de terror con algo igualito. Déjame busco una vara de hierro.
«Los Gringos Están Mamando La Teta» se leÃa en el Diario El Progreso, publicado en todo el Estado: dos columnas completas sobre el tratado millonario para que los polÃticos y militares siguieron llenándose los bolsillos, pero ahora a costa del petróleo. Ya el negocio del oro y la industria del hierro habÃan pasado a segundo plano con la inauguración de la refinerÃa. Los balancines mecánicos arrastraban aquel barro primigenio hasta la superficie, empujado por el agua y la inyección de vapor, para ser procesado en tanques y enviado por oleoductos hasta las carteras de los gringos y las tetas operadas de las mujeres del gobernador. El debate era el siguiente: ¿Qué porcentaje de divisas era realmente inyectado a la economÃa y por qué el presidente y el ministro de hidrocarburos iban tanto a Europa? Lo cierto es que el venezolano de a pie le gustaba la gasolina regalada, no pagar facturas de luz y tomarse una Whisky Cacique 18 años mientras hacÃa parrillada los domingos; ¿qué importa la inflación si me están pagando más? ¿Viste que nos van a aumentar la Cesta Tickets? Yo sé que la siderúrgica está frenada, pero acá el futuro es el petróleo, ¿verdad? ¿Viste que el vecino se endeudó pa comprarse una camioneta nuevecita? ¿Y si compramos unos terrenitos baldÃos y pedimos un crédito de esos que anda regalando el gobierno? Voy a poner al hijo mÃo a estudiar petroquÃmica, o esa vaina, pa que tenga plata.
—Ave MarÃa PurÃsima, ¿llamo al supervisor? Es que son grandÃsimos, mira eso... ¿cuántas extremidades cuentas?
Hasta que Rómulo Marcano llegó al poder en 1999, y en los quince años posteriores sembró el germen del socialismo y una polÃtica agresiva contra el sector privado. Dijo que iba a ser el presidente de los pobres, pero... ¿Qué pobres? ¿No éramos ricos en petróleo y oro? ¿Qué vaina es, Maigualida? Y entonces empezaron a salir los pobres de todos lados: de los barrios marginales, de las comunidades indÃgenas, de la Tragedia de Vargas, de la ignorancia, y debajo de las piedras como chiripas. Y todos votaron sÃ, pusieron a ese alacrán que dijo que ser rico era malo; y fue el dictador más rico del mundo. «El petróleo es pa el pueblo de Venezuela». Aplausos, gritos, drama. «PDVSA no tiene que estar negociando con el Imperio Norteamericano que ha sometido por cincuenta años a nuestros hermanos cubanos, carajo». Con voz altiva, indumentaria roja, y un culto a su personaje que llenó de fanáticos chupabolas medio paÃs. «Y le vamos a quitar tres ceros al BolÃvar. Y vamos a regular los precios de los alimentos, pa que sean serios. El que esté especulando le expropiamos sus terrenos». La producción cayó, las transnacionales que no veÃan seguridad jurÃdica se retiraron, la inflación alcanzó un hito histórico y las compañÃas recortaron personal. Estados Unidos sancionó gravemente al paÃs, y se retiraron las petroleras, y la falta de divisas empeoró la situación. Los productores no podÃan adquirir insumos en el mercado internacional, las compañÃas cerraron sus almacenes y sucursales. Millones de desempleados, crisis económica y migración masiva. «Patria, socialismo, muerte». La falta de alimentos y medicamentos degeneró en una de las crisis más grandes de la región; pero ya no sigamos hablando de esto, me deprimo.
—Yo creo que miden más de diez metros, aunque desde aquà me falla la vista. Ay, me da algo en el cuerpo cuando los veo moverse.
El mundo es un ciclo, y volvieron las petroleras estadounidenses a recuperar la infraestructura abandonada. Volvieron a taladrar el suelo guayanés en busca de petróleo: una aguja hueca pinchando el caparazón de un Leviatán fosilizado por los océanos volcánicos que formaron la Tierra. El brotar de aquella sangre añeja en la que flotan los cadáveres aplastados del pasado trajo consigo un descubrimiento que chocarÃa con nuestros conceptos evolutivos.
—Oiga Jefe Luis, venga a ver. No me lo va a creer.
La mañana del viernes trece de julio de 2026, un operador revisaba los tanques de sedimentación cuando se percató que unas entrañas criaturas nadaban en el crudo extraÃdo la vÃspera. Temiendo que aquello pudiera obstruir los oleoductos, removieron el contenedor con una vara hasta encontrarse con aquello expulsado de las profundidades prismáticas, donde crecen y gritan las colonias en el corazón enquistado del mundo. Un vagabundo de las profundidades antárticas con una pelambre inquietante.
—Esa verga no parece de este mundo... ¿Usted cuántos brazos les cuenta? ¿Veinte? No, no parecen medusas ni calamares. Eso parece pelo, o unas plumas. Ay, me da de todo... Mire cómo me tiemblan las rodillas.
Cerraron aquel tanque, y el supervisor declaró emergencia, haciendo que todos los trabajadores de la refinerÃa abandonaran sus funciones y se colocarán máscaras antigases para evacuar. En las horas posteriores reinó la confusión entre los empleados de mantenimiento sobre una posible explosión, pero otros hablaron de unas extrañas formas sumergidas en el crudo, y que «no debieron fracturar con agua el granito». Qué el geólogo Iván advirtió que el Macizo Guayanés es la formación más antigua del planeta. Qué el operador creyó ver unos tentáculos blancos moviendo el petróleo. Qué el punzón fue tan profundo que abrió un tubo de piedra metamórfica, sellado desde el precámbrico. Qué la mezcla de gases causarÃa una explosión tan grande que podrÃa desaparecer BolÃvar. Qué se dejen de huevonadas, porque ya el Ministro recibió una llamada de Washington y el Instituto de Seguridad Pública metió sus pezuñas en la marramucia.
—¿Tienen la cabeza como una fresa blanca, verdad? Qué feo son. SÃ, y se mueve meneando los brazos cubiertos de plumas. Feo, feo. Se me enchina el cuero de acordarme. Yo no duermo esta semana.
Mira allà va el helicóptero, ¿cuándo compraron uno con cuatro hélices? Ese está fino pa la guerra, pero el venezolano es cagado pa eso. Acá solo hacen guerra de minitecas; ja, ja, ja, ¿no pueden ser serios? Ya, pues... Seguro es de los gringos, y nos lo «emprestaron». Tú sabes que los de Seguridad Pública son puro show. Mira cómo vuela, como en las pelÃculas de guerra. Ya va aterrizando, ¿cómo cabe tanta gente? Es porque de lejos se ve pequeño, pero su compartimiento es como un galpón. Naguará. Allà van, uno, dos... seis locos del INSEP. ¿Cómo pueden cargar esos monos con tanto calor? Dicen que ganan bien. No ganan más que nosotros. Ja, ja, ja, te pasas. Allà van, ¿qué tendrán en los maletines? Mira que vinieron con unos soldados. ¿Son gringos? No, son más negros que tú. ¡Ah, ¿y qué hacen?! Déjame ver. Están bajando unos contenedores. ¿Será que vamos? Allà viene el supervisor Luis, se ve como asustado. Ya lo están sacando, eso fue rápido. ¡Luis, Luis! ¿Cómo que es secreto de Estado? Si casi todos vimos las cosas blancas nadando en el petróleo, ¿verdad? ¿Cómo que nos botan si hablamos? ¡Naguará, están locos! Bueno, nos van a dar quince dÃas de vacaciones. ¡Qué rico! ¡¿Y si nos vamos pal Puerto?! Mira ya está despegando el helicóptero, ¿será del gobierno o de los gringos? Ese contenedor era bien grande, ¿verdad? Yo no pude ver nada. ¡Hey, Luis! Mira cómo se va el helicóptero, tremenda máquina oyó. No se tardaron ni veinte minutos. Será que hacemos una parrillada en una piscina este domingo. No, nosotros nos vamos pa la playa. Muy lejos, yo prefiero irme pal rÃo y de una vamos al cine. ¿Será que la Presidenta sabe que tenemos armamento gringo? ¿Luis, tú crees que cierren la refinerÃa? Nah, con el volumen que sacan diario, este negocio no lo vuelven a soltar nunca. ¿Y qué pasó con las elecciones? ¿Te gusta la morcilla o prefieres el chorizo de pollo? En mi casa ya no bebemos más ron barato, esa vaina pa mala, mejor bebemos whisky. ¿También nos llevarán a la ciudad en helicóptero? ¡Hey, Luis, ¿quieres ir con nosotros al Puerto?!
—¿Y ya? Osea, sà estoy feliz por las vacaciones, ¿pero... en quince dÃas venimos y no pasó nada? ¿Qué cuánto nos van a depositar? Hubieran comenzando por allÃ.
AntologÃa: Duendes y Espantos
Gerardo Steinfeld 2026
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