Los Experimentos de Farmatodo
El Caso Farmatodo ha generado controversia en el panorama de los experimentos científicos modernos, sometido a investigación por la Corte Penal Internacional y distintos organismos de protección que hacen valer el Estatuto de Roma, que prohibe los ensayos biológicos en personas como crimen de lesa humanidad.
Desde el secretismo que rodea la fundación de la cadena por una secta que ofrece litigios contra la naturaleza y los numerosos avistamientos diabólicos en sus sucursales, hasta el misterio de los Vigilantes Oscuros en el Pico Bolívar, y los crueles experimentos en laboratorios certificados donde la vida humana vale menos que la verdad detrás de las sustancias más caras del planeta. Esta investigación recopila entrevistas en un intento de desenmascarar a una de las empresa más importantes del país caribeño. Se recomienda discreción.
[Este informante trabajó durante doce años en una tienda de Ciudad Bolívar, ejerciendo diversos cargos en la administración, los pasillos y el inventario. Ha pedido estrictamente ocultar su identidad, y aduce su posición en la compañía como comprometedora].
¿Ya está prendio' el micro? ¿Vas a transcribir todo y eliminar el audio, verdad? Si lo que digo ahorita se llega a saber que fui yo, me pondrá en una situación complicada. Mira que han desaparecido muchos por decir lo que ocurre a puertas cerradas en el Laboratorio Principal de Grupo LETI.
Esto no lo inventé yo, también se enteró una que... bueno, digamos una cuñada mía, que también trabajó en una sucursal de Puerto La Cruz, hasta que se casó con un boricua y se la llevó de su tierra. Supuestamente, cada cierto tiempo en alguna tienda alguien tenía que morir como ofrenda para seguir funcionando. Enserio, no te estoy cayendo a cuento.
La primera vez que lo ví yo era acomodador de anaqueles en el Farmatodo de Bolívar, antes que construyeran el otro. Y pasó una noche de guardia, en el que se había escapado un loco del psiquiátrico y atacó a un vigilante. Era de madrugada creo, sabes que esa gente trabaja las veinticuatro horas, y como estaba chamo y estudiaba solo tres días a la semana, no tenía rollo. El problema es que sí la gente que trabaja allí sabe a lo que de verdad se expone, no se harían colas kilométricas para meter currículum.
Conocía al vigilante, se llamaba Jorge, y era un señor mayor con el bigote canoso que se pintaba el pelo de negro. Era bien tranquilo, casi ni hablaba, pero esa noche lo oímos gritar como nunca. Pobrecito vale, de pana que si no fuera por él, ese loco hubiera hecho más daño. Yo estaba cambiando los precios, y vi clarito como ese loco entró, así con la cara súper drogada, y con el cuchillo en la mano. Entonces Jorge corrió detrás de él y lo agarró pa sacarlo por el pescuezo, pero el loco, flaquito y chupao', tenía fuerza, y estuvieron como abrazados mientras las cajeras gritaban.
Yo corrí al almacén para llamar a los muchachos, pero cuando regresamos ya él loco se había ido y Jorge yacía tendido de largo a largo. Como dormido, pero en el uniforme azul manchado y el sangrero. Fue la primera vez que alguien se moría enfrente mío. Eso sí nunca lo voy a olvidar. Lo más loco es que cuando el CICPC revisó las cámaras no se pudo enfocar al loco, ni siquiera se pudo perseguir a un culpable porque la investigación llegó hasta el hospital y allí reportaron que no se había escapado nadie. Ni siquiera en la Cárcel de Vista Hermosa se ubicó a un responsable. En la grabación que me pude ver, solo una vez, aparece Jorge y la puerta automática se abre sola, y después forcejea con una sombra. Y fue tanta la impresión de esa vaina, que se lo conté a todo el mundo, y esa persona me contó que en el Farmatodo del Puerto también se murió un joven cuando un montacargas le aplastó el pie y le cayeron unas cajas encima. Y no solo allí, parece que en todas las sucursales hace falta una ofrenda para sellar un pacto.
Yo de verdad no he investigado al verdadero dueño de la empresa, solo sé que hay una vaina satánica metida en esto. ¿Cómo explicas que tenga tantas tiendas y ventas a nivel nacional? Los de Grupo LETI no fabrican solo fármacos, yo sé que andan metidos en el ocultismo, y que el fundador también anda embrujado con el gobierno.
[El detective Miguel Onorio trabajó casi treinta años resolviendo casos en la región de Guayana, primero para el PTJ y después para el CICPC. Hoy está retirado de las calles, pero sigue impartiendo clases en la UNES... y lo que nos relata adquiere más sentido conforme vamos reconstruyendo los testimonios].
Vi a ese negro vestido de rojo y enseguida pensé: coño, no parece una persona. De verdaita que sentí frío en el estómago. Era un negro altote con rastas, y un traje rojo de cuerpo completo. Yo andaba investigando un caso de no sé qué secuestro exprés, y andaba en mi Explorer cuando lo vi bajando por la calle detrás del Farmatodo.
No, no creo que haya sido un demonio, si parecía una persona. Pero tenía como algo encima. Yo después de tantos casos feos he llegado a confiar en mi intuición pa lo malo. Pero de que vuelan en escoba, lo hacen... y acá en Guayana hay sectas de babalaos y espiritistas hasta para tirar pa'rriba. Es tremendo.
Pero lo que sí quiero contarte, G... Es que en el Manteco, El Dorado y Gran Sabana se pierden diario unos diez niños. Sí, acá también en Bolivar hubo un tiempo donde se robaban a los niños y las muchachas en la calle. Y muchas veces se abre una investigación, pero no se llega a nada. Menos por esos pueblos donde muchas veces no hay luz y la gente tarda días en denunciar lo ocurrido, ¿entiendes? Mira que yo he visto cosas feas, y me han contado como en Yaracuy, allí en la Montaña Sorte, donde va la gente a rezar y prender velas a los espíritus, han encontrado niñitos enterrados. Que tristeza vale. Yo una vez iba manejando por la San Vicente de Paúl, y veo una cruz de esas en la calle, y por cosa mía paro el carro y me bajo para ver una lata de malta que había en el suelo. Había una velita apagada. Resulta que a la lata le cortaron la parte de arriba, y cuando veo adentro, G... Veo un órgano. Y yo se lo llevé enseguida a los forenses de la Morgue, que dijeron que era el hígado de un niñito. Pero, para saber cuál de todos los que no se reportaron... ¿Te quedaste frío, verdad? Parece que ni tienes emociones, muchacho.
Yo no voy a señalar a ningún grupo, porque yo sé cómo es todo. No se llega a viejo en esta profesión sin saberse las mañas. Pero, si te vas a seguir metiendo con esa gente, prepárate porque vas a saber cosas que nada... te harán querer salir corriendo del país. Yo mejor no me meto allí, solo sé que mientras mi familia esté segura no tengo porque embasurarme. La gente a la que estás investigando es muy peligrosa, G... Ojalá Dios te cuide, pero yo creo que está de parte de ellos.
[Kennedy J... trabajó durante ocho años en los laboratorio de Genfar y Gregorio de Grupo LETI. Estudió Química en el Instituto Tecnológico de Puerto Bello, y rompió lazos con la familia Zubillaga por un incidente en el que quedó enredado. Me contactó por correo electrónico desde una red oculta, y me contó que trabaja fabricando explosivos y ácidos para un grupo subversivo del Amazonas].
Yo creo que tengo unos minutos por esta vía antes que los satélites me ubiquen. Escucha, G... La familia Zubillaga fundó Farmatodo hace cien años en el occidente del país, y han construido un imperio de más de doscientas tiendas a nivel nacional con marcas propias. Se están expandiendo por Colombia, y puede que algún día lleguen a conquistar toda América Latina como un gigante farmacéutico. Dios, las pruebas... la falta de ética y transparencia que les permite el gobierno venezolano son la clave de su éxito empresarial. Han hecho de las principales ciudades su laboratorio bioquímico: productos experimentales que son fórmulas robadas de farmacéuticas reconocidas, y la ejecución de pruebas en personas terminales para hallar... para hallar curas milagrosas.
Pero ya voy, déjame comenzar desde el principio. Para entrar a trabajar en la cadena tienes que pasar los escrutinios de la selección. Y mira que son bien estrictos, ya que es una de las empresas mejor pagadas, y como yo residía en Nueva Bolívar tuve el privilegio de trabajar en la Principal. Ese edificio es inmenso, y los laboratorios de Grupo LETI surten una cadena de suministros para embellecedor los rostros de la nación.
En el Genfar se elaboran geles íntimos, cremas corporales, jabones y extractos al por mayor; muchas veces solo para la capital, cuyo consumo de cuidados se ha triplicado con los años y el Tiktok. Yo entré como publicista químico, pero alguien se cayó en un tanque de espesante y hubo una vacante allí. Y como estaba la crisis ruda, me fui de una. Estuve un tiempo como químico asesor en la planta de hidrolatos, ya sabes cómo es eso: midiendo el pH de la fórmula, la goma xantana y demás vainas del proceso; y después como supervisor de piso. Y después vieron que tenía corazón, y me cambiaron para el Gregorio.
Para los que no saben, detrás del Hospital Vargas hay un edificio sin logos en el que se ven entrar camiones porque tiene un estacionamiento subterráneo. Allí solo van los mejores químicos y doctores de la nación, porque se desarrolla la medicina del futuro sin importar las consecuencias morales. No es raro que muchos muertos o terminales (o incluso pacientes estables) sean trasladados a estas instalaciones secretas para ser usados como experimentos. Se podría decir que es una factoría donde la vida y la muerte han interrumpido su ciclo natural, y que incluso reciben subsidios de otros gobiernos a los que no puedo mencionar. El nivel de secretismo, incluso entre los mismos empleados del lugar, no se compara a nada.
Solo trabajé un mes como auxiliar en productos experimentales, y fue suficiente para que me fuera en polvorosa del país. Eso tiene como veinte pisos bajo tierra, y hace un frío que se te congelan los mocos en la nariz. Mira que uno no podía ir pa' ningún lado sin estar con el supervisor. Y ese sí era estricto, parece que estaba enamorado de uno, no lo dejaba ni asomarse por los vidrios espejos ni preguntar a dónde iban tantos químicos y sujetos. Yo lo que sé es que veía subir del fondo a unos tipos con trajes amarillos de esos que hay en las películas como en Chernobyl. Y también habían unas enfermeras con caretas que llevaban unas urnas metálicas hasta un cuartico que seguro, segurito, era un horno pa quemar restos.
Eso fue bárbaro, yo allí ví lo que creí eran cápsulas con armas biológicas y compuertas de hierro para contener una tragedia. Mira que en el piso que me tocó estábamos un patólogo y un endocrinólogo metiéndole fármacos, cuyas fórmulas nos llegaban de arriba. Nada de papel. Pura computadora. Pero naguará, no aguanté, yo no sirvo para pasarme semanas enteras produciendo sueros que hacen que a las personas les exploten los ojos cuando se los inyectan. Sí, a uno se le salieron las tripas por la boca y otro se puso negro y gordo como un globo. Qué vaina más horrible, y eso que yo ni los examinaba. Pero eso sí: compré carro, casa pa mi mamá y un departamento rapidito. Lastima que tuve que dejar todo eso cuando me fui, porque sabía que me iban a mandar al último piso de la Torre.
Caramba, de eso hace años, y mira que me persiguieron por toda Nueva Bolívar hasta que me fui a pata por el metro y llegué a Colombia. Pero acá es más de lo mismo, y me hubieran desaparecido de no ser por la Bestia Albina, de hecho G... te estoy hablando de una red oculta que en cualquier momento conectan. Acá es puro monte verde y culebra hasta cuando vas a cagar, pero no puedo ni asomarme porque tienen mi cara y mis datos. Pero no me falta nah, G... Ya sabes que si necesitas desaparecer completamente me echas un pitazo, y yo veo cómo hacemos. La Bestia Albina siempre anda buscando gente, dice que se va a montar en una revolución. Antes de cortar, porque tengo que ir cocinar otra tanda, investiga a los Elfos Mecánicos. Yo sé que encontrarás a alguien en Maracay, pero cuídate de la gente de Seguridad Pública, que esos son perros del gobierno. También, si puedes, y ya ahorita sí me están pegando gritos, lánzate pa'lla pal Pico Bolívar y averigua qué son las Sombras de Kakaroto.
[Zuriela Maestre es una vieja de ochenta años que quedó ciega, pero nunca vió más. Ella vive recluida en el Asilo La Paz de Montenegro, Yaracuy, y me cuenta que formó parte de un grupo ocultista conocido como «Los Adivinos de los Andes», en el cual conoció a figuras esotericas como Italo Vera y Ernesto Zubillaga, fundador de Farmatodo].
Y no solo el viejo puto de Ernesto, también al safiro de Croelím, que después se unió con el vampiro de Lorenzo Mendoza para fundar Empresas Polar. Ellos creen que el venezolano es huevón, y puede que sea verda'. Todos esos andan confabulados con el Maligno, que les da todo para reírse de sus mañas. Yo estoy ciega de la vista, pero me asomó por esta ventana que está acá y puedo ver todo el mundo, y sé muchas cosas que ni tú has visto. Mira muchachito Steinfeld, que haya los que están arriba andan forzando la segunda venida del mesías. Todo eso me lo contó Italo, ay pobre Italo, que anda haya en su pueblito sin un ventilador para echarse aire en la peluca. Esa se quedó sin pelo a los veinticinco. ¿Qué te estaba diciendo, Gerardito? Tienes una mezcla rara en la sangre, ¿me das tu manito? ¡Nojoda...! Acá hay sangre de todos lados, y uf... ¿tú eras el Rey Canuto?
Italo nos lo contó, esa fue su primera gran profecía: él sabía que al fundarse Israel, las potencias mundiales comenzarían a jugar sus cartas para forzar el regreso de Dios. Ese montó una tesis, y fue con Croelím a pedirle plata al presidente para ir a Israel a llevar las buenas nuevas. Pero como se montó Pérez Jiménez, no le dió chance de salir y lo metieron preso por comunista. ¡Ay, pobrecito Italo, estuvo así de morirse como un perro! Llegó flaquitico y sin pelo. Dijo que no dejaba de soñar con las matanzas y el desorden que vendría, y que se iba pa la Cueva del Guacharo. Desde entonces no supe más de su forma física, solo nos hablamos con la mente de vez en cuando. Dice que está por Arabia Saudí, y que es amante de un principe que lo tiene como rey. También dicen que los recuerdos se esfuman, se ahonda en el olvido lo que fue una época dorada, cuando muera y baje a la tumba, seguirá ardiendo mi llama por el mundo.
¿Lorenzo Mendoza y Croelím? Ah, claro, viniste a que te contara quién fue Ernesto Zubillaga, o como le decíamos nosotros: «Perolito». ¿Elfos Mecánicos? ¿Kakaroto? No, yo no era practicante de esas artes como sí lo fueron ellos. Lo mío era más espiritual, mis guías no trabajan con Lo De Abajo, pero ellos le metieron durísimo a la metafísica incrementada con sustancias. Eso sí es peligroso. En esa época el ocultismo no estaba tan organizado y sesgado por las escuelas, sí había doctrinas, pero se han hecho más flexibles conforme se estudian y se pintan de colores las ramas del Árbol. Yo sí, y honradamente, digo que soy miedosa cuando se trata de la Nigromancia y la brujería diabólica. Y hasta donde sabemos, Perolito y Croelím tuvieron trato con Nicolás Fedor para encontrar la traducción de un libro prohibido.
Ellos sabían que solo el Vampiro podía leer ese Manual del Inframundo sin volverse loco. ¿Por qué digo que Lorenzo es un vampiro? Es tan zangano que ni el nombre se ha cambiado después de tantos años. Por allí me llegó el grito de Croelím despidiéndose del mundo, ya son pocos los que quedan del círculo. Pero ese Lorenzo se ha hecho pasar por una estirpe completa de empresarios, ese chupasangre cuando se está por morir le roba el cuerpo a uno de sus descendientes. Y Ernesto se la pasaba pa'rriba y pa'bajo con él, encerrados los dos en cuarticos donde sabrán los espíritus con quién hablaban y qué hacían. Yo sé que Perolito quedó medio ciego por andarse leyendo cosas que no son, vaya horror del infierno, y allá abajo debe estar pagando las que se endeudó en la Tierra. Ese Mandinga es mañoso. Escúchame, muchachito. El grito que pegó me dejó zumbando las orejitas, y cuando Croelím lo acompañó me dió tanta risa que boté la plancha. Voy a ver si hablo con Italo, pa que baje por fin al Purgatorio y los ayude a descansar. Aunque esos eran tan vivos que seguro se escaparon del infierno y andan buscando qué hacer. Ojalá que pa'ca no vengan, porque de una los corro. ¡Fuera, fuera! Hasta les llamo a la Santa Muerte pa que los regrese al infierno.
Y ahora que me vengo acordando, en un cóctel que tuvimos después que derrocaron a Pérez Jiménez, Perolito y Croelím le estaban contando a mi Italo de unas sombras que se veían en el Pico Bolívar, y que allí había algo, algo, algo... Pero no sé qué... Y hubo un viaje a Margarita donde se reunieron con el Círculo Rosetti. Esos sí son brujisímos que ponen a la gente a firmar contratos.
Bueno, muchachito. Allí viene la enfermera con las pastillas, que son fuertísimas y me ponen las piernas blanditas. Me las tomo y paso todo el día durmiendo. Voy a intentar acordarme de Ernesto y Lorenzo, y te estaré hablando con la mente. ¿Tú también puedes hablar con la mente, verdad?
[Fausto Goncalves ha subido el Pico Bolívar más de cien veces llevando grupos de montañismo. Es un guía turístico certificado, y se reunió conmigo en Café Angostura para confesar sus encuentros con la leyenda atrapada en las altas cumbres del Estado Bolívar].
He perdido la cuenta, he llevado muchísima gente hasta el glaciar donde está el busto de Simón Bolívar. En meses buenos puedo llevar hasta diez grupos para que suban las montañas y tomen fotos. Y sí, no solamente en nuestro Río Padre se han visto criaturas prehistóricas y espantos, también haya arriba existe algo llamado «Las Sombras de Kakaroto». La gente de El Manteco y el 88 los llaman Vigilantes Oscuros, y son una rareza que se encuentra en las altas montañas de Oriente.
Sí, G... Desde que se fundó el país, y puede que desde el origen del indio, se han visto esas siluetas en los montes. Yo no sé qué son, porque los he visto de lejitos caminando por el borde de las montañas. Pero no son ilusiones ópticas, eso te lo puedo jurar, la UCV y un montón de universidades han investigado a estas formas sin hallar respuesta. Son un misterio. Y lo peor es que mientras más te acercas, el dolor de cabeza y los mareos se vuelven más fuertes. Y es peligrosísimo desmayarse mientras subes la montaña.
Casi no aparecen en las fotos, pero son tan reales como tú y yo. Creo que hubo un profesor de la UNAM, osea una universidad en México, que vino a estudiar el misterio y desapareció en los altos montes. Era un antropólogo que concluyó debía ser una rama aislada del ser humano. Pero no pudieron recuperar el cuerpo y la investigación no llegó a más...
La gente de por esos la'os los describen como sombras humanas muy altas, y delgadas. Algunas veces con sombreros en la cabeza. Han grabado fuegos bajando hasta el Pico Bolívar, y bolas de luz que vuelan rapidísimo. Pero si te les acercas mucho, y esto lo he comprobado hasta yo, te da una puntada en la frente y ganas de vomitar. No te puedes acercar. Es extrañísimo, ¿verdad? Y eso que yo me sé todos los caminitos de por allí.
¿Lorenzo Mendoza? ¿El Presidente de Empresas Polar subiendo al Pico Bolívar? No, yo no he visto a esa gente en eso. Pero sí ha habido políticos y turistas raros que vienen de Europa y hacen rituales nocturnos en las paradas. Una vez llevé al gobernador de Nueva Andalucía, a ese que le dicen Tasmania, porque habla rarisimo. Ese tipo era brujo, brujo, nato... Yo creo que le daban una escoba volaba. Ese vino con escolta y quería que tomar otras rutas ajuro'. Menos mal que no nos perdimos, pero pasaron vainas rarísimas: se nos apagaban las linternas por los encantos, una tragavenado con cachos se le apareció al gobernador y lo tuvimos que dejar solo, y hasta vimos un hombre peludo saltando por las matas. Raro, raro.
Yo de verdad trato de no meterme con los espíritus de la montaña. Yo respeto la tierra porque me da sustento y gracias a Dios nunca se me ha perdido un turista, y si algún día quieres subir al Pico Bolívar y averiguar por ti mismo qué son las Sombras de Kakaroto, ya sabes con quién.
[El Dr. K... Rodríguez trabajó en uno de los pisos inferiores de la Torre. Sufrió un accidente químico que le desfiguró el rostro, que parece de cera derretida con unos ojos saltones similares a esferas de vidrio. Estuvo involucrado en la experimentación con psicotrópicos capaces de elevar la consciencia en un proyecto secreto del gobierno, ahora trabaja en Maracay como dueño de un laboratorio de bioanalisis].
Los Elfos Mecánicos son unas figuras que aparecen durante los trances narcóticos que provocan alucinógenos como el LSD y el DMT. Estas sustancias alteran la manera en que el cerebro interpreta la realidad, y algunos teorizan que es capaz de «desbloquear» niveles de consciencia a los que no podemos acceder normalmente.
Sí, G... al principio creíamos que eran alucinaciones, pero el patrón fue demasiado consistente. Los sujetos alegaron que sus mentes se sentían conectadas de alguna forma con el más allá, encontrándose con unos elfos mecánicos pertenecientes a una dimensión más elevada. Buena pregunta, G... ¿Por qué esto es tan importante? Quienes los vieron, contaron que estas estructuras usaban un lenguaje hiperdimensional para dar forma a juguetes geométricos en el espacio visual. Los Metafísicos de la Universidad Oriental plantean que los psicodélicos alteran la interfaz a regiones inaccesibles de la experiencia consciente, y estas entidades no necesariamente serían «extraterrestres»: son interpretaciones del cerebro al perder sus referencias habituales. Los sujetos más experimentados decían que los elfos no son dioses, más bien son artistas ansiosos por mostrar algo imposible de describir con palabras, en entornos geométricos imposibles y dimensiones hipercromáticas.
¿Por qué el gobierno estaría interesado en acceder a estas dimensiones superiores? Detrás de esto hay grupos más allá del poder político: puede que Grupo LETI esté surtiendo de drogas potentes a un círculo inigualable en el estrato social. Uno que ha descubierto qué son estas entidades y qué ocurren cuando el cerebro se expande más allá del horizonte del hombre, G...
El Proyecto sigue funcionando, pero hace dos años que me cambiaron a un piso de la Torre llamado «El Barquito». Allí hacemos pruebas farmacológicas en embriones para probar los límites de la mutación genética, y muchas veces implantamos esos fetos en seres vivos. Pero, es mejor que vayas agarrando camino, hablar de estas cosas es comprometedor. Puede que por solo nombrar El Barquito en voz alta, ya me estén procesando en una lista secreta.
[Debo cerrar el caso, he estado llamando la atención. Puede que existan formas de vigilancia que vayan más allá del espionaje convencional. Uno nunca sabe... Puede que en el futuro siga investigando].
La Corte Penal Internacional ha desestimado el Caso Farmatodo por falta de pruebas y la negativa del gobierno venezolano a permitir evaluaciones transparentes, genera un círculo de inmunidad frente a este gigante corporativo. El negocio es más importante que cualquier cosa. Mientras más cosas descubro, más miedo tengo. No sé qué podrían ser los Elfos Mecánicos que contactan en los laboratorios de la Torre, ni qué secretos guardan empresarios millonarios como Lorenzo Mendoza. Puede que el diablo se esconda detrás de sus miles de máscaras.
Soy Gerardo Steinfeld, un ave nocturna que sobrevuela las mareas de los monstruos y horrores más allá del saber del hombre. Trabajé para Seguridad Pública en mi juventud, y en mis entrevistas he descubierto que el mundo es más gris de lo que nos enseñaron. Esta investigación ha sido difícil para mí, pues he renunciado a mi forma cuadrada de ver el mundo. Puede que esta jaula de monos sea otro experimento regulado, pero... igual tenemos que levantarnos temprano para trabajar mañana. No sé qué pasará si sigo investigando, pero estoy seguro que encontraré la verdad, antes de sumar otro nombre en la lista de desaparecidos.
Antología: Duendes y Espantos
Gerardo Steinfeld 2026
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